2. Carlos David Solorio

 

Publicado 16/12/2017


Ser papá soltero

Carlos David Solorio*

Se espera que las madres solteras sean proveedoras y atiendan a los hijos, sin embargo, a los padres solteros se les considera excepcionales por el hecho de quedarse con los hijos, lo cual refuerza la desigualdad de género a la que se enfrenta la madre soltera. ¿Pero qué pasa al interior de las familias dirigidas por padres solteros? Lo que a continuación expongo fue parte de mi tesis doctoral.

Para centrar el estudio, muestro la caracterización de los informantes así como una breve descripción espacio-temporal de la pesquisa.

 

Cuadro I. Identificación de los informantes
Rural Hogar 1 Magdaleno, 43 años.

Nació y vivió en Suchitlán, Comala.

Sabe leer y escribir.

Jornalero agrícola y peón.

Tiene cuatro hijos varones.

Hogar 2 Vicente, 36 años.

Nació y vivió en Suchitlán, Comala.

Sabe leer y escribir.

Jornalero agrícola.

Tiene dos hijos varones.

Urbano Hogar 3 Armando, 47 años.

Nació en Tacámbaro, Michoacán. Vivió en Loma Bonita, Villa de Álvarez.

Terminó su educación media superior.

Intendente.

Tiene una hija y un hijo.

Hogar 4

 

Salomón, 43 años.

Nació en Colima, Colima. Vivió en Loma Bonita, Villa de Álvarez. Terminó su educación secundaria.

Carpintero.

Tiene una hija y un hijo.

Las familias provienen del Occidente de México (Colima, Michoacán, Nayarit y Jalisco). El trabajo de campo se realizó de 2009 a 2010 en una comunidad rural y otra urbana de Colima, México. Los informantes referidos aquí son los ego, dos del ámbito urbano y dos del ámbito rural. También se entrevistó una generación anterior y una posterior a los informantes ego, de tal forma que se accedió a los ejes analíticos a través de 3 generaciones por familia mediante la metodología de la historia oral.

Si bien los padres solteros entrevistados relacionan su identidad con su papel de proveedores, las actividades domésticas fueron el punto de partida con el cual ellos reflexionaron sobre su deber ser y el cómo se es hombre en la actualidad, así como ante los cambios que está experimentando la dinámica de su familia y la sociedad misma. También se dan cuenta que pocos son los hombres que se ocupan de sus hijos y expresan su deseo de reconocimiento por hacer labores domésticas. Los padres solteros entrevistados se consideran responsables como padres al hacerse cargo de sus hijos y buscan un reconocimiento social por ello.

Los hombres solteros entrevistados tienen largas jornadas laborales que ocupan gran parte de sus actividades cotidianas; así, la mayoría tiene, por lo menos, dos jornadas laborales remuneradas; y aunque sólo realicen una, ésta es mayor a ocho horas diarias por la necesidad de obtener una mayor percepción económica. ¿Por qué las madres solteras no pueden realizar la misma jornada laboral que ellos?, porque a ellas se les exige que cumplan con su labor como cuidadoras de sus hijas e hijos, condición que no se le atribuye al hombre soltero.

Los hombres del ámbito rural se diferencian del urbano en tanto que ellos no son quienes se encargan del trabajo doméstico, sino que lo delegan a sus hijas e hijos o a otras mujeres como sus hermanas o sus cuñadas. Ello les permite trabajar fuera de los lugares en donde viven para ganarse la vida ya que consideran que no deberían de hacer el trabajo doméstico, sólo ayudar en lo mínimo necesario. Consideran que su principal función en las familias es la de ser proveedores. Lo que sí les preocupa es dejar a sus hijas e hijos solos por un tiempo prolongado, pero mencionan que no tienen otra opción pues deben trabajar.

Para los hombres ser proveedores fue su principal característica definidora de su masculinidad; sin embargo, reflejaron poca disponibilidad de cambiar su papel al interior del hogar al resistirse a involucrarse en tareas no naturalizadas para ellos, aunque al mismo tiempo reconocen que sólo es cuestión de tener disposición para llevarlas a cabo.

Ser hombre en el ámbito urbano significó ser autosuficiente, son ellos quienes hicieron su comida, plancharon y lavaron cuando estuvieron solteros y lejos de sus familias de origen. No es que ellos hagan con agrado las tareas domésticas, sino que deben hacerlas porque optan por no pagar por ellas ante la no presencia de mujeres familiares disponibles.

Si bien los informantes mencionan que mantienen relaciones de género equitativas entre hijas e hijos, cuando se les pregunta a éstos últimos refieren un panorama diferente al reportado por los padres. Lo anterior reafirma la idea acerca de que las desigualdades de hombres y mujeres se hacen más evidentes en el hogar, afectando mayormente a las mujeres.

Si solamente hace falta disposición por parte de los hombres para involucrarse en las labores domésticas, ¿por qué no hay un cambio generalizado en este aspecto? El discurso asociado a lo que debe de hacer un hombre y una mujer está normado por la sociedad.

Usualmente se vanagloria a los padres solteros porque se considera que el hombre hace un esfuerzo por administrar el hogar sin la presencia de la mujer, mientras que a las mujeres en la misma situación se les atribuye la capacidad tanto de ser proveedoras como cuidadoras, ¿por qué?


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*CV Abreviado

 

 

 

Psicólogo por la Universidad de Colima, Interventor Educativo por la Universidad Pedagógica Nacional, Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Colima y Posdoctorado en Antropología Social por la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del CONACyT.
Profesor de Tiempo Completo de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Autònoma de Baja California.

Sitio provisto por la Universidad Nacional de Quilmes

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